Los Mayas y sus Entidades Político-Territoriales

Ah Tepal Chac Xib Chac de Chichén Itza
El Ah Tepal Chac Xib Chac de Chichén Itza
Provincias o Cuchcabaloob de la Peninsula de
                        Yucatan
Provincias o Cuchcabaloob de la Peninsula de Yucatan

Durante el periodo Clásico y principios del Posclásico, Chichén Itzá fue el epicentro de un sistema de gobierno centralizado conocido como Ah Tepal. En este modelo, un solo soberano o Ah Tepal tenía el control de un vasto territorio, imponiendo tributos y regulando la vida política y religiosa. Su poder se extendía hasta regiones lejanas como Cozumel y Tabasco, aunque algunos estudios sugieren que su dominio no fue absoluto, encontrando resistencia en zonas como Cobá.

Mayapán y el Multepal: El Gobierno Confederado

Con la caída de Chichén Itzá, el centro del poder se trasladó a Mayapán, donde surgió un modelo de gobierno diferente: el Multepal o gobierno confederado. Aquí, el liderazgo no recaía en un solo gobernante, sino en una serie de familias nobles, principalmente los Cocomes, quienes compartían el poder con otras élites bajo una vigilancia mutua. Este sistema permitió una estabilidad relativa hasta el siglo XV, cuando las tensiones internas llevaron a la destrucción de Mayapán y la disolución del gobierno central.

Los Cuchcabales: La Fragmentación del Poder

Tras la caída de Mayapán, la península se fragmentó en Cuchcabalob, pequeñas provincias gobernadas por un Halach Uinic. Cada Cuchcabal era un núcleo de poder local con su propia estructura económica y religiosa. Aunque se ha interpretado este periodo como una desintegración del poder, algunos investigadores sugieren que más bien fue un retorno a una forma de gobierno más tradicional, previa a la influencia de los itzáes y cocomes.

Reflejo de una Sociedad Compleja

Este sistema político no solo reflejaba la estructura social maya, donde el linaje y la herencia eran fundamentales, sino también su cosmovisión. Para los mayas, el espacio y la organización territorial estaban profundamente ligados a su visión del universo, con ciudades y templos organizados según principios sagrados.

Finalmente, es importante mencioar que el estudio de estas entidades políticas nos permite comprender mejor la historia de los mayas y cómo su organización política respondió a cambios internos y externos. Desde el dominio centralizado de Chichén Itzá hasta las confederaciones de Mayapán y la descentralización de los Cuchcabalob, los mayas demostraron una notable capacidad de adaptación. Su legado no solo está en sus monumentos, sino también en la complejidad de su sociedad, que sigue fascinando a investigadores y entusiastas de la historia.

Referencias

Rodriguez, P. E. (2019). La importancia de la obra de G. Simondon para la filosofía contemporánea. doispontos:, 16(3), 3–12.